Guanyadors #JoDonoPerquè

Avui us portem bones notícies, givers! Ja tenim als 3 guanyadors/as de #JoDonoPerquè, el concurs online que hem organitzat en la 4a edició de #GivingTuesday amb la finalitat de conèixer testimonis solidaris, les seves històries de donació i raons per les quals donen suport a la solidaritat. Enhorabona Jordi, Inés i Raquel!

Aquí us deixem les tres històries guanyadores:

PRIMER PREMI:

Jordi Santamaría

A veces un voluntariado no empieza con la propia acción en sí, sino mucho antes. Tenía yo diez años cuando un chico vino al colegio a explicarnos que trabajaba para una entidad que mejoraba la vida de las personas con discapacidad intelectual a través del ocio. Nos repartió unos bolígrafos y nos dijo que volvería en un mes para recoger el dinero que recaudaríamos vendiéndolos. Me los puse en la mochila y me olvidé de los bolis. Cuando volvió, varios compañeros y yo sentimos algo de vergüenza porque ni habíamos sacado los bolígrafos de la cartera. Y yo aún sentía más responsabilidad, ya que tengo un primo con discapacidad intelectual. Pero el chico sonrió y nos dijo que no pasaba nada, que en otra ocasión ya colaboraríamos. Seguramente esa historia quedó siempre latente en mí.

Veinte años después empecé un voluntariado en el Hospital de Sant Pau, visitando pacientes poco acompañados por distintas plantas. A través de este voluntariado me surgió otro que me llamó mucho la atención. Consistía en dar apoyo y dinamizar actividades de ocio para chicos con discapacidad intelectual. Discoteca los domingos, cenas los sábados, actividades entre semana. Me encantó la idea y fui a conocer a Fundació Ludàlia. Entonces, en la entrevista previa, recordé las palabras de aquel chico dos décadas antes: “El ocio, el entretenimiento y la diversión mejoran la calidad y cantidad de vida de todas las personas, también de las personas con discapacidad intelectual”. Algo conectó entonces en mí, y algo se abrió de nuevo.

Desde entonces llevo más de dos años en Ludàlia. No paramos de divertirnos bailando cada domingo en Luz de Gas, yendo de viaje como este verano a Asturias o muchos sábados quedando para jugar a los bolos, celebrar una calçotada o hacer visitas culturales. Es una suerte colaborar a potenciar y normalizar el ocio y la cultura en este sector, sobre todo por la consecuencia. El eterno agradecimiento de las chicas y chicos, y de las familias. Es entonces cuando entiendes que socializar, entretenerse y la amistad son vitales en la vida, para cualquier persona. Es un placer que estemos mejorando la vida de todos a través de sonrisas. Al fin y al cabo, es tan normal, que es mágico

SEGON PREMI:

Inés García

Yo dono porque Malayaka House me cambió la vida.

Hace tan sólo dos años, más o menos por estas fechas aterricé en Uganda, llena de ilusión, pero también de miedos ante los tres meses que me esperaban allí. Con 24 años dejaba en España un contrato indefinido en un trabajo que me encantaba y a mi familia preocupada porque me iba a África.
Poco después de entrar en la que ahora puedo llamar mi segunda casa, casi todos ellos se disiparon y se convirtieron en sonrisas, en abrazos, en instantes. Instantes que tienen caras, las de mis niños de Malayaka House, un orfanato que acoge niños abandonados en las peores condiciones que podemos imaginarnos y que gracias a este nuevo hogar vuelven a ser niños, niños felices que se convertirán en adultos con un futuro esperanzador.

No es fácil, pero con esfuerzo y cariño se consigue, las aunties, cinco maravillosas mujeres ugandesas, dan lo mejor de sí mismas para ser un ejemplo para los peques, como para cualquiera de nosotros lo es nuestra madre, y gracias a su amor y a los voluntarios, se forma una gran familia. Mi familia ahora también. Y como en las familias todo se comparte, yo ya no dono, yo comparto.

Comparto desde España mi dinero, y en cuanto puedo, me vuelvo corriendo a Uganda y comparto mi tiempo, que procuro llenarlo de cariño, de confianza y de aprendizaje, pero más comparten ellos conmigo, conmigo y con todos los que por allí pasamos. Comparten su casa, sus costumbres, su juego y su alegría. Comparten todo lo que pueden, teniendo muy poco y a la vez tantísimo.

Yo no puedo hablar de mis niños sin emocionarme, más de una vez contando mi experiencia en público se me han saltado las lágrimas sin poder controlarlas, pero no me importa, no me importa porque muestran todo lo que me han regalado, sin ellos saberlo.

Desde la primera vez que fui a África he escuchado muchas veces aquello de “África te ata, si vas una vez, o te quedas o vuelves en cuanto puedes”, y ahora me doy cuenta de que es verdad, y ya no sólo vuelves, si no que intentas llevar contigo a aquellos que tienes cerca, para que vivan lo yo he tenido la suerte de vivir, para que entiendan que yo ya no dono, que yo comparto, para que sientan el amor sincero de 40 niños que apenas te conocen al principio y que se convierten con el tiempo en tu familia.

La primera vez que fui a Uganda pasé allí tres meses, me duchaba con agua fría, comía todos los días arroz y judías, y dormía en un colchón de espuma de 15 cm, pero también me despertaba todas las mañanas con la sonrisa de alguno de los peques esperando para desayunar conmigo, recordé las ecuaciones haciendo deberes con los mayores y vi como Viola, una niña que llegó con 8 años con un tobillo roto tras un accidente de moto y sin familia, terminaba secundaria y pensaba qué carrera universitaria iba a estudiar el próximo año. Ahora, puedo decir que he visto crecer a una gran familia, que me ha dejado ser parte de ella, crecer con ellos, aprender de ellos y vivir con ellos instantes irrepetibles.

Raquel Lorenzo (ver vídeo)

Algunos corren, otros hablan por el móvil, algunos se dedican a esperar, otros leen’ algunos duermen…
Alzo la cabeza y sólo veo pasar muchas maletas, veo la gente pasar de un sitio a otro empujando su equipaje.
Entonces es cuando pienso y veo la variedad de caminos Que se pueden tomar en la vida, la cantidad de historias diferentes que componen este mundo.

Nuestras vidas son el resultado caprichoso del destino y el azar, la suerte. La existencia humana condicionada limitada por el mensaje cultural de cada lar.
Eso sí, todos bajo un denominador común el mismo espacio, la tierra.

Hay preguntas sin respuestas que solo pueden ser contestadas a través de un viaje interior y eso es justo lo que a mí se me remueve cuando mis conocidos me preguntan.
¿ Raquel y porque haces voluntariado, Voluntariado y eso ? ¿Por qué te vas tan lejos?
Kenia? Palestina? Tanzania ? Grecia? Marruecos ?

Y es cuando conecto con lo que han visto mis ojos, con las historias que escuché;

“Nuestras debilidades son nuestras fortalezas “
“¿ cómo es tu padre ? El mío murió bombardeado “
“ ayer murió mi vecino de cinco años por malaria “
“He perdido mi zapato en el camino por la lluvia pero me gusta venir al cole”
“Los militares han gaseado el ambiente mientras damos el taller”
“Yo ante iba a la universidad, mi vida cambió con la guerra”

A la reflexión que llego es que una persona voluntaria es aquella que ve Más allá de su realidad. Es quien se para escuchar las historias que necesitan ser contadas. Esa persona que con sus manos puede construir un futuro mejor dispuesta usarlas para luchar contra las injusticias Sociales implicarse activamente en el cambio.

De nou, agrair a tots els i les participants per les vostres històries i implicació en el concurs. Aviat penjarem totes les històries perquè tothom pugui llegir-les! Esperem veure-us en futures edicions amb més premis i testimonis.